La columna de Albert Molinari: ”ADN verdinegro”

Divina Joventut, Penya, Champions League, Neno, Badalona, Tbilisi

ALBERT MOLINARI

Jugar en la Penya es algo especial, algo que te hace sentir diferente. Pero no es lo mismo jugar que criarse. No es lo mismo llegar e irse que permanecer varios años.

Muchos niños empiezan cada temporada con la ilusión de debutar algún día en el Olímpic, bajo la atenta mirada de los estandartes de los títulos y las camisetas retiradas.

El Divina Joventut es un club de formación, y por ello, debe apostar por muchos niños y adolescentes, algunos de ellos llegados de cualquier punto del planeta. Algunos critican que este hecho cierra las puertas a los nacionales, que los limita y que les priva de llegar a la élite. ¿Seguro? Yo no lo tengo tan claro.

En la última década en el Joventut han debutado estos jugadores nacidos fuera de España: Christian Eyenga, David Jelinek, Marko Todorovic, Terrence Bieshaar, Joonas Caven, Zoran Nikolic y Nenad Dimitrijevic.

Y es solo una tercera parte de los debuts. Atentos al plantel nacional: Pere Tomás, Joan Tomás, Josep Nogués, Alberto Abalde, Albert Ventura, Ferran Bassas, Josep Franch, Nacho Llovet, Álex Suárez, Àlex Barrera, Guillem Vives, Agustí Sans, Xavier López-Arostegui, Pol Molins y Joel Parra.

Más de 20 debutantes en una década, una media de 2 por año. Y si han llegado será por qué tenían calidad en su momento. Alguno ha jugado en la NBA (Eyenga), otros han debutado en la selección absoluta (Vives y Abalde) y otros han aportado su calidad y esfuerzo en el combinado que disputa las ventanas FIBA (Suárez, Llovet y López-Arostegui).

El ADN verdinegro se lleva en la sangre, no necesitas nacer en Badalona. Vestir la camiseta del Joventut desde los 8, 10 o 14 años te da un plus baloncestístico. Y si llegan a la élite es por qué se lo merecen, vengan de donde vengan.

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