La columna de Albert Molinari: “Gradas vacías, ilusiones llenas”

J. ALBERCH / ACB

ALBERT MOLINARI

Empieza la temporada 2020/21 para el conjunto verdinegro. Han llegado cuatro refuerzos y se recuperan a Birgander y Dawson, lo que da una imagen muy nueva al bloque de Carles Duran.

Las expectativas son altas y con razón. Jugadores contrastados que deberían dar un impulso al equipo y liderar a los jóvenes para tener una mayor regularidad respecto al curso anterior. Duran a aportado por estilo que debería llevar al equipo a un nivel superior, siempre y cuando las cosas salgan como él espera.

Será su cuarta temporada. La primera salvó al equipo, la segunda fue notable alto y la tercera dejó más grises que buenos tonos. Este año, tras una pretemporada jugada con todos los jugadores, con las ideas claras, con la limpieza del vestuario, debería parecerse a la segunda (Copa y playoffs).

Si miramos los promedios de esta pretemporada, los mejores son los cuatro recién llegados. Se añade a este grupo Xabi López-Arostegui, que ya va cogiendo tono y que personalmente llevo viendo a buen nivel desde hace meses (y que tengo muchas esperanzas en él).

Pero se sigue con el problema en la defensa. No tanto a nivel general sino en momentos puntuales. Siguen encajando parciales altos de anotación que pueden (y así ha sido) costarles partidos.

Este detalle puede ser hasta lógico. Colocar seis nuevos jugadores en un equipo que tiene un estilo tan definido no se consigue en 6 partidos. Necesitas ritmo de competición y compenetración. Y este segundo ingrediente sí lo tiene el Joventut.

La dupla Ribas-Tomic se conocen sin mirarse. Bassas encaja muy bien con Ribas y parece que sabe encontrar a Xabi y Morgan.

Brodziansky es tan moldeable que encaja con Tomic y al mismo tiempo con Dawson. Su gran repertorio en ataque permite intercambiar posiciones. Y lo mejor: sabe taponar y ayuda en el rebote (algo que carecía el Joventut el curso pasado).

Duran se ha cansado de dar indicaciones en defensa y las transiciones. Lo hemos escuchado corregir mucho y a varios jugadores; en especial a Neno Dimitrijevic. Se intuye que no le dejará pasar una al macedonio, pero eso no quita que no confíe en él: ofensivamente es de lo mejor del equipo. Casi 9 puntos y 4 asistencias de media, capaz de crearse tiros de la nada y sin nervios en asumir los balones calientes. Motivado y aplicado es un valor seguro.

No tendrán el apoyo de los aficionados en el Olímpic. Pero los seguidores verdinegros tienen el depósito de ilusiones lleno. Puede que cueste arrancar, pero cuando cogan el tono y se hablen en la cancha, deberían ir sumando triunfos de forma regular.

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