REPORTAJE: Y Europa se tiñó de verdinegro

Divina Joventut, Penya, Badalona, Euroleague, baloncesto

[REPORTAJE] Aunque hoy en día sea difícil de creer, y sobre todo entre las generaciones más jóvenes, la Penya tocó el cielo de Europa en 1994. Tal y como lo leen. Campeona de Europa. Una realidad completamente opuesta a la actual situación –tanto a nivel deportivo como económico- que vive el club. A pesar de estar navegando a la deriva desde hace 10 temporadas –cuando se conquistó la Copa del Rey en Vitoria- con unos años de sequía y sin éxitos deportivos, hace prácticamente un cuarto de siglo que el Joventut de Badalona conquistó su mayor logro desde que se fundó el club en 1903: la Euroleague.

El varapalo de 1992 y la llegada de Zelko

Para entender este título, primero de todo tenemos que retroceder hasta 1992 y no porque fuera el año de los Juegos Olímpicos de Barcelona sino porque la Penya llegó a rozar el que podría haber sido su primer gran trofeo continental. El Montigalà Joventut, como se conocía a la Penya oficialmente por cuestiones de patrocinio, se plantó en la final de Istambul tras arrollar a Estudiantes en semifinales (91-69) y ser favorito en la final contra el Partizan de Zelko Obradovic. Aun así, un cruel final les tenía guardado el destino al conjunto dirigido por Lolo Sainz. Sasha Djordjevic se convirtió en el malo de la película con un triple a falta de tres segundos para el final que apeó a la Penya de su primera Euroleague (71-70). Dos veranos más tarde, la vida dio un giro de 360º en Badalona con la llegada de Obradovic al banquillo verdinegro. Y la historia se puso a su favor.

El milagro serbio

El fichaje de Obradovic por la Penya –que aquella temporada coincidió con el patrocinio de 7UP- fue una apuesta arriesgada por parte de la directiva deportiva del club. Aquella era la primera aventura del técnico serbio lejos de su Belgrado natal y se desconocía cuál sería su adaptación al club, posibles malentendidos con la plantilla y conformidad en una nueva cultura para él.

Pero todo fue sobre ruedas, o al menos en Europa. Sin acabar de tener un juego brillante en la liga ACB y ofrecer el espectáculo esperado viendo la plantilla que se disponía jugador por jugador (Jordi Villacampa, Tomàs Jofresa, Corny Thompson o Mike Smith) la Penya se plantó, sorprendentemente en esta ocasión, en la final de Tel Aviv tras dar un auténtico baño al Real Madrid en cuartos de final y cargarse a su eterno rival en la semifinal de la Final Four, el FC Barcelona (65-79). La fórmula de aquel éxito no fue reventar el mercado a golpe de talonario para tener los mejores jugadores de la época, ni mucho menos, sino la unión de un vestuario que ya llevaba acumulando anécdotas desde hacía ya varias temporadas, sumado a un entrenador de la antigua Yugoslavia que ya había triunfado en Europa dos años antes con el Partizan de Belgrado: Zelko Obradovic. Cuando el técnico serbio aterrizó en Badalona, la plantilla se encontró con un metodología de entrenamientos severa que hasta entonces no habían vivido en sus propias carnes, junto a un baloncesto más controlado estratégicamente. Sin acabar de destacar en ataque pero sóldio defensivamente.

De esta manera, la Penya se plantó en la final europea, a base de coraje, esfuerzo y fe. En el Yad Eliyahu Arena de Tel Aviv les esperaba el Olympiacos, favorito en las quinielas para llevarse el título continental. Pocos eran los que confiaban en el Joventut durante el partido, pero la filosofía de Obradovic funcionó. A base de defensa, táctica en la pista y un inspirado Corny Thompson con un triple decisivo en los últimos segundos, la Penya logró sorprendentemente su primera Copa de Europa (59-57). Sí, se habían quitado la espina clavada de 1992 y el destino fue justo con ellos. Jordi Villacampa con 16 puntos y Ferran Martínez con otros 17 fueron los máximos anotadores de la final, viendo como el MPV del partido fue para el yugoslavo de Olympiacos Zarko Paspalj.

El Olímpic, lleno hasta la bandera

Lógicamente, la fiesta en vestuarios fue una auténtica locura sin prever la que todavía les esperaba cuando aterrizaran a Barcelona. El propio club decidió que desde el aeropuerto se cruzaría toda la ciudad condal hasta llegar a Badalona por la Gran Vía. La ocasión lo valía. Era la primera Euroleague que se conquistaba en Cataluña. Sí, el Barça todavía no la había conseguido pero la Penya ya la lucía en sus vitrinas. Miles de personas, aficionados o no al Joventut, se echaron a la calle para dar la bienvenida a los campeones y saludando a los jugadores hasta que llegaron al Olímpic, a un joven Olímpic de tan solo tres años de vida. Una vez en el pabellón, Zelko Obradovic pronunció las palabras que cualquier socio veterano verdinegro aún recuerda: “la Penya no es solo club de baloncesto, es un modo como se puede vivir. Muchas gracias, otra vez”.

Efímero Obradovic y crisis financiera

Sin embargo, este cuento de hadas, que siempre estará presente en la memoria de los aficionados verdinegros, no tuvo el mejor final feliz. En el mismo verano que se descorcharon las botellas de cava para celebrar un título in- édito e irrepetible hasta entonces, Zelko Obradovic hizo las maletas rumbo a Madrid, a la misma vez que aquella generación de estrellas fue cogiendo diferentes direcciones. Se había acabado un ciclo. Y no fue porque la relación entre la directiva de la Penya y Obradovic fuera mala, sino simplemente porque en aquel entonces la oferta al técnico serbio del conjunto blanco era muy jugosa para dejarla escapar, y nada podían hacer desde Badalona para poder igualarla. De esta manera, y de la misma forma que lo había hecho en 1994, Obradovic volvería a triunfar en el continente europeo con el Real Madrid, y se colgaría su tercera medalla de Europa en tan solo cuatro años y con tres escudos diferentes: Partizan de Belgrado 1992, Joventut de Badalona 1994 y Real Madrid 1995.

Además, el gran impacto econó- mico que habían dejado los Juegos Olímpicos de Barcelona 92’ en Badalona, y más concretamente en el Joventut, desapareció. Durante cuatro temporadas, y desde que se produjo el traslado de Ausiàs March al Olímpic, la Penya disfrutó de los años más intensos y gloriosos de su historia, levantando dos ligas de forma consecutiva (90-91 y 91- 92) y la Copa de Europa (93-94), coincidiendo, curiosamente, con la llegada de los JJOO a la ciudad condal y el aumento de la masa social del club a 12.000 socios (en un pabellón con capacidad para 12.500 espectadores).

Una época dorada que se rompió tras la conquista del continente, entrando el club en una crisis financiera (perdida de patrocinadores que se habían tenido durante los Juegos) y la “desbandada” de sus jugadores en tan solo un año: Corny Thompson y Dani Pérez, a Baloncesto León, y Ferran Martí- nez, a FC Barcelona, en 1994 o Mike Smith y Juan Antonio Morales, al Real Madrid (precisamente de Obradovic), en 1995. Esta situación, junto al adiós de 7UP en la camiseta, dejó en Badalona tal desilusión que perdieron prácticamente a la mitad de sus socios, quedándose aún así con una masa social destacada de 7.000 fieles.

Homenajes

Desde aquella conquista, y teniendo en cuenta el papel trascendental que han tenido durante sus años en el club, el Joventut decidió retirar los dorsales ‘8’ y ‘6’ de Jordi Villacampa y Tomàs Jofresa. Auténticos iconos de la cantera verdinegra que triunfaron con el primer equipo. Además, en 2014 se celebró el 20º aniversario de la final de Tel Aviv y la Penya volvió a reunir a los protagonistas de aquella inolvidable temporada en el Olímpic para homenajearlos en la previa de un partido ante Herbalife Gran Canaria. Un reconocimiento para los únicos héroes que hasta el día de hoy han llevado el nombre de Badalona por toda Europa y que, muy probablemente, no volvamos a revivir.

Foto: Joan Sánchez

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.