Punto agridulce (0-0)

Nicolás Arlanzón

El Badalona firma un empate sin goles (0-0) en el Municipal ante el Ejea, uno de los equipos con peor bagaje ofensivo del grupo a domicilio

Es cierto que se venía de ganar en Alcoy. Es cierto que el Badalona era el quinto mejor equipo de los últimos dos meses. Pero también es cierto que hoy se ha desaprovechado una gran oportunidad para asentarse en la zona privilegiada de la clasificación. Los badaloneses han sido incapaces de triunfar frente al peor visitante de la liga y frente a un conjunto que inscribe el segundo peor registro anotador del Grupo III de Segunda División B (seis goles en 11 partidos).

Pero el gol no llegó. Un empate que pone a los escapulados con 17 puntos en 12 partidos y los deja afincados en la sexta posición de la tabla a dos de los puestos de play-off. Sensación agridulce si se tiene en cuenta que ya son tres los partidos sin perder y que, con el choque de hoy, los de Calderé no tropiezan en su estadio desde el partido inaugural frente al Espanyol B a finales de agosto.

El primer tiempo transcurrió sin pena ni gloria para ambos conjuntos. El Ejea dominaba más la posesión del balón mientras que a los escapulados les costaba mucho llegar con cierto peligro al área rival y controlar el esférico en zona ofensiva. Después de las victorias frente al Castellón en casa y en el campo del Alcoyano el fin de semana pasado, el equipo de Calderé caía en la precipitación y no encontraba la fórmula para romper la portería aragonesa.

La primera gran ocasión del choque llegó pasada la media hora de partido. Una jugada de estrategia visitante acababa con un centro milimétrico a De Mesa que obligaba a Morales a lucirse con una intervención exquisita. La mano izquierda del portero escapulado evitaba el cabezazo del nueve zaragozano, que lo tenía todo a favor para romper la igualdad en el marcador.

Sin embargo, la respuesta escapulada no se hizo esperar, y un chute de Robert Simón desde lejos sorprendió tanto a la afición como al propio portero del Ejea, que solo pudo ver como el disparo del escapulado chocaba contra el travesaño de su portería. Pero solo fue un espejismo. El partido siguió la misma línea, con pocas ideas y una sensación de que el resultado iba a permanecer inamovible.

La reanudación del partido después del paso por vestuarios siguió la tónica de los primeros 45 minutos. Si bien Nana, después de una jugada de estrategia posterior a un córner a favor pudo haber cambiado el rumbo del duelo antes del descanso, la vuelta al campo no tuvo la misma continuidad con la que había terminado el primer asalto, y el ritmo enfangado y enlodado seguía siendo el protagonista principal.

El partido fluyó en un tuya a mía sin un dominador claro. Aunque es cierto que la iniciativa en campo del contrario venía por parte del Badalona, no acabó de llegar ninguna gran oportunidad para romper la igualdad en lo que quedó de partido. Los dos parecía que daban por bueno el reparto de puntos y el choque transcurrió sin riesgo alguno para ninguno de los dos guardametas.

Un punto para cada uno que permite a los badaloneses afrontar el próximo partido en la Nova Creu Alta con cierta tranquilidad, pero con aspiraciones de asentarse en la zona noble frente a un Sabadell que, a día de hoy, tan solo supera a los de Claderé por un solo punto.

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