Cuando lo imposible se convierte en heroicidad

De película de terror a ‘Disneyland’. De vivir en el infierno, a tocar el cielo. De estar en la más profunda tristeza, a trasladarse al mayor éxtasis. De ver a tu equipo ya descendido en Preferente, a lograr la permanencia más agónica en División de Honor Infantil. Esta locura imprevisible con final feliz (y tensión hasta el último aliento) es la que ha vivido el Infantil A del Sant Gabriel en la jornada que cerraba la temporada.

La gesta histórica lograda por los jugadores de Víctor Lancharro será recordada por mucho tiempo en la entidad gabrielista, y no solo por haberse logrado la salvación sino cómo se ha conseguido. Hace mes y medio, el fantasma del descenso no sólo merodeaba por los alrededores del Ruiz Casado sino que prácticamente había engullido al Sant Gabriel hacia la quema. 15 puntos quedaban todavía en juego, y una distancia con la permanencia de 8. Matemáticamente era posible pero muy impensable para muchos. La situación cogió un drástico cambio de rumbo cuando se produjeron algunas variantes en el juego y un cambio de chip en la mentalidad de los chavales. Un giro de 360 grados que no solo hizo que se pudiera conseguir la permanencia sino que además dependieran de ellos mismos para hacerlo.

Este cóctel de circunstancias unió una marea azul formada por cerca de 600 personas en una grada sin hueco alguno y las 3 chimeneas de la Central térmica como testigos. Ante el Sant Gabriel se encontraba un Reus que también le iba la vida en ello, aunque a la victoria se le debía unir un pinchazo del Lleida en casa, desenlace muy imprevisible. A pesar de ello, y en contra de los de Sant Adrià, los del Baix Camp se adelantaron al minuto de partido, provocando un jarro de agua fría que desapareció en la jugada siguiente con el empate de ‘Cande’.

Poco a poco, y por méritos propios, los de Lancharro se adueñaron del balón y dieron la vuelta al partido con otra diana del ‘9’ gabrielista. Con la salvación virtual en el bolsillo y la sensación de haber podido morder más profundo en la herida visitante, el paso por vestuarios no acabó de sentar del todo bien y se tradujo en un nuevo empate en el marcador.

Nerviosismo, frustración, ansiedad o cualquier otro apelativo relacionado con el drama, empezaron a invadir a todos los presentes. Un quiero y no puedo constante que se vivió…hasta el minuto 70 (o 90 para los que no están acostumbrados a un partido de División de Honor Infantil). El fantasma del descenso volvía a estar más vivo que nunca, pero el capricho del destino todavía tenía un as guardado bajo la manga. En aquel momento, la temporada pasaba por las botas de Unai Hernández. El mago que hasta ese instante no había logrado ver puerta. Una última oportunidad que se le presentaba al Sant Gabriel. Falta a 40 metros de distancia de la portería para decidir el futuro más próximo del club. En ese segundo – que avanzó a cámara lenta- el balón cruzó prácticamente medio campo para sorprender a todos los presentes y transformar el gol de la victoria en una invasión de campo obligatoria ante el significado de aquel balón cruzando lentamente la línea de cal.

Salvación inverosímil en el último segundo, de la última jugada, de la última jornada de liga en División de Honor Infantil. Ver para creer y creer que lo imposible, a veces es posible.

1 Comentario

  1. Increible, brutal!! un partido que recordare durante mucho tiempo.
    Muy bien explicado por el Sr. J. Exposito, aunque en directo fue milagroso. La gente no paro de animar en todo el encuentro y el gol de falta desde casi medio campo de Unai en el ultimo segundo es para dar la vuelta al mundo. Si lo marca Messi seguro, jaja…
    Haceis un gran trabajo, seguir asi!!

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