El Sant Adrià, un trampolín de garantías

El Sant Adrià, un trampolín de garantías

Experimentar en el banquillo del Sant Adrià se ha convertido durante las últimas temporadas en un éxito de futuro prácticamente asegurado. Si retrocedemos hasta la antigua UD Catalana, los últimos técnicos que han asentado su filosofía en la entidad adrianense atestiguan un notable crecimiento en su carrera en los banquillos.

Empezando por el último inquilino en la casa morada, Luis Gallego dejó  una profunda huella en Trajana. En tan solo dos campañas en Sant Adrià, Gallego dirigió una revolución poco común en el fútbol catalán. Fue llegar y besar el santo. Un ascenso a Segunda Catalana y una rebelión en su año de debut en la segunda categoría regional le fue más que suficiente para llamar la atención de la EE Guineueta y restablecer otra revuelta en Nou Barris, con esencias del Sant Adrià de la temporada anterior.

Quien no finalizó su etapa con el mejor sabor de boca en el Besós fue Ibán Tey. El técnico barcelonés culminó el curso con el descenso a Tercera en 2015. Aún así, Tey se mantuvo en la categoría al mando de la Fundación Privada Hermes. Aunque por motivos extradeportivos no pudo finalizar el año, la entidad de Montgat acabaría logrando un ascenso histórico a Primera Catalana en su primera campaña amateur. Un año después, Ibán cogió las riendas del filial del AE Prat y lo devolvió al grupo 3 de Segunda Catalana. A fecha de hoy, el conjunto potablava defiende la sexta posición, a seis puntos de la promoción de ascenso.

Por último, presentamos la evolución del arquitecto que, posiblemente, más culpa haya tenido en la evolución de la entidad durante el último lustro: Alberto Morales. De la misma manera que Gallego y Tey, en el curriculum de Morales también brilla un ascenso a 2cat2 (2013). Desde 2014, ‘Mora’ ha defendido los colores de Sant Cugat, Júpiter, Juventud 25 Septiembre y Europa. Pero el reto más ilusionante del técnico colomense le ha llegado hace apenas unas horas, tras confirmarse su contratación con el primer equipo de la Unifició Bellbitge, en Primera Catalana.

En resumen, una clara evolución ascendente, con tres caminos completamente diferentes pero con un mismo punto de partida: Sant Adria de Besòs.

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