La eterna condición de ‘rookie’ rebelde de la Fundació Esportiva Grama

Foto: David Pallarols

“Si subimos a Primera, hay que pensar que se subirá a Tercera la próxima temporada”, aseguraba Antonio Morales, presidente de la Fundación Esportiva Grama, a Jornada Previa en una entrevista realizada hace justo un año. Posiblemente, si se volviera a repetir la misma cuestión al hombre que ha reanimado el espíritu futbolero en Santa Coloma de Gramenet la respuesta sería exactamente la misma aunque vislumbrando la Segunda División B en el horizonte. Porque sí, esa es la meta de Morales.

“En su momento ya dije que si no éramos campeones y no se lograba el ascenso sería una decepción para mi. Si no se asciende lo vería como un fracaso moral, para mi sobre todo. Si la Grama tiene un compromiso con Santa Coloma, en un plazo mínimo de tiempo debe regresar a Segunda División B, la categoría de la que nunca debería haber salido”, añadía el mandatario colomense cuando el equipo todavía estaba luchando por ascender a Primera.

Sin ser consciente de mis palabras y sin que estuviera escrito en ningún guión, bauticé a la Fundación Esportiva Grama en el programa ‘Más Que Pelotas’ como el ‘PSG del futbolcat’. Porque a golpe de talonario se quiere alcanzar el objetivo. En el caso del conjunto parisino levantar la Liga de Campeones (aunque por enésimo curso seguido no tendrán más remedio que disfrutar el himno de la final desde el sofá de casa), y en la mente del conjunto de García Escribano lograr una ascensión ‘express’ hasta la categoría de bronce del fútbol nacional. Un hito que, de lograrlo con liga por temporada, no tendría precedentes y pulverizaría el récord a cinco ascenso en cinco años. Desde Cuarta Catalana a Segunda División B (2015-¿2019?).

El primer antecedente similar que nos viene a la cabeza es la consecución de la UE Llagostera, con cinco ascensos en siete temporadas. Desde la Segunda Territorial hasta la Segunda División B. La Fundació Esportiva Grama mejora hasta la fecha esta marca con un ‘hat-trick’ de ligas en sus cuatro años de vida y va camino de incrementar la vitrina de Can Peixauet con un cuarto trofeo. Aún así, no es el único precedente. El CF Gavà dio un cuádruple salto entre 1991 y 1995, desde Primera Territorial a Segunda División B.

Y es que más haya del poder económico, el mérito deportivo se haya en la destreza del Club por encajar a las piezas que visten por primera vez la elástica azulona de la Grama y facilitar su adaptación a la plantilla. A estas alturas de la temporada, jornada 24, los pupilos de Escribano lideran el grupo 1 de Primera Catalana y han mantenido una regularidad competitiva que rompe los patrones de equipo debutante. Es un caso único, una excepción que difícilmente se vuelva a repetir en un breve espacio de tiempo.

En sus cuatro años de vida, la Fundació ha conservado una puntuación muy similar a la actual: 58 puntos en Cuarta Catalana (14/15), 54 en Tercera (15/16), 47 en Segunda (16/17) y 54 hasta la fecha en Primera Catalana. Una estabilidad fuera de lo común. Año tras año, la categoría le ha venido como anillo al dedo a la Fundació Esportiva Grama y la etiqueta de ‘Cenicienta’ a la que nos tienen acostumbrados la mayoría de recién llegados a una jerarquía desconocida no se corresponde con la atípica escalada colomense.

 

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