REPORTAJE. Jaume Villar: “La cantera del Espanyol no tiene nada que envidiarle a la del Barça o el Madrid”

Manel Expósito

Tras su efímero Erasmus en Madrid, llegó la hora de regresar a su ciudad natal, Mataró, para reponer pilas de cara a la próxima temporada, que a día de hoy es una auténtica incógnita. Jaume Villar (1998) viene de disputar toda la campaña 2017-18 en las filas del filial del Leganés, en el grupo VII de Tercera División, con unos resultados de zona media de la tabla. Un verano atrás, Villar finalizó su etapa en el fútbol formativo del Espanyol, donde estuvo cuatro años muy especiales para él. La capital, le abrió las puertas del mundo amateur.

“Salí asustado. Tras cuatro años en una de las mejores canteras de España siempre es difícil ver que vas a mejor. Al final no tuve ningún problema”, afirma Jaume cuando le preguntamos sobre la nueva aventura que ha vivido lejos de su familia. Pese a ello, en Madrid coincidió con dos viejos compañeros con los que ya compartió vestuario cuando vistió la blanquiazul, Rubén Ualoloca (Leganés B) y Víctor Campuzano (Real Madrid Castilla).

La nueva vida en Leganés

“Cogí las maletas y decidí marcharme yo solo, aunque estuve viviendo con dos compañeros más del equipo. Mis padres no tenían problemas para subir a verme de vez en cuando. Además, hice muchas migas con ‘Ualo’ y Campuzano”, señala sobre la renovada vida en la capital.

Las comparaciones son odiosas pero a la vez obligadas. El jugador de Mataró pasó de tener que convivir en la Dani Jarque a hacerlo en la nueva ciudad deportiva del Leganés, que todavía está en proceso de construcción. “Todo lo tienen en evolución aunque la nueva ciudad deportiva está muy bien. Hay dos campos de césped natural y quieren hacer otros dos artificiales, pero todos ellos sin gradas. Tienen margen de crecimiento”.

“Aquí en Sant Adrià nos quejábamos a veces, pero hasta que no sales no te das cuenta de todo lo que tienes. Hay muchas diferencias entre un club ya consolidado y un modesto: gimnasio, material deportivo, cuerpo técnico, fisios…”, compara Jaume destacando lo que se encontró en Leganés, una ciudad a la que en teoría no volverá, ya que firmó con el club ‘pepinero’ por una campaña más otras dos opcionales.

¿Cual será su nuevo destino? Si hay una cosa que tiene clara es su intención seguir en un filial. Estoy buscando un filial de Primera o Segunda División, ya que es el mejor sitio para un jugador sub23, teniendo posibilidades de subir al primer equipo por cualquier circunstancia”.

Pol Lozano, Pipa y David Gallego

Jaume Villar compartió vestuario con casi todos los jugadores que pertenecen actualmente al filial blanquiazul, a excepción de los nuevos fichajes. Pero si tiene que destacar al futbolista que más le ha impresionando en sus cuatro años lo tiene claro. “Me gustó mucho Pol Lozano. Un jugador del año 99 y que juegue a ese nivel no es normal. Lo está demostrando ahora en el filial y con las categorías inferiores de la selección española. Cuando juegas a su lado se notan más tus carencias”, admite.

Manel Expósito

Hay dos personas que conoce bien de cerca. Una de ellos es Pipa, ya que compartieron vestuario tanto en el Espanyol como en la Damm. “A mi no me sorprende lo que ha demostrado. Es un jugador muy potente y rápido, y que en cuanto a nivel físico no tendrá problemas en Primera División”. Mientras que la otra persona es David Gallego, con quien también se deshizo en halagos: “Dudo que tenga un entrenador que me enseñe tanto y que me de tantas opciones para mejorar. Lee el fútbol como pocos lo leen, con una gran capacidad de análisis del rival, y sabe transmitir muy bien el mensaje diciendo las cosas claras”, reiteró.

“El sentimiento perico existe de verdad”

“En el Espanyol te das cuenta de que si te marchas, por ejemplo, al Barça serás un jugador más y que en cualquier momento puedes quedar apartado. Si te quedas aquí sabes que tendrás opciones para subir al primer equipo. Barça y Madrid juegan en otro nivel por cuestión de instalaciones, pero a nivel futbolístico no tenemos nada que envidiarles, afirma Jaume, mandando un mensaje a todos aquellos padres o futbolistas que tienen pensado marcharse del fútbol base del Espanyol. Ya que para él, el sentimiento perico existe, y es lo que le hace especial al club. “En cualquier entrenamiento o partido vives un ambiente familiar. Esto es lo que tiene jugar en un equipo con tanta historia y recorrido. Ya cuando estás en el fútbol base te exponen unos valores muy claros que te sirven para toda la vida”.

Pero si hay algo que tiene muy claro es que deja una puerta abierta para volver al Espanyol, incluso haciéndolo en el filial: “Aquí he estado mejor que en cualquier sitio y dudo que lo esté, pero son cosas que no dependen de mi. Como si es jugar con 25 años en el filial lo firmaría, no tendría problema. Me han tratado como un hijo y tengo muy buena relación con todo el mundo”, cierra un jugador de sentimiento perico.

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