La columna de Albert Molinari: “Sin Ribas (casi) no hay sonrisas”

CRISTINA RUIZ - JORNADA PREVIA

ALBERT MOLINARI

Hemos entrado en el 2021 con las mismas malas sensaciones que abandonamos el año pasado.

El balance de victorias estuvo en un 70% con varios partidos de gran nivel y dio alas a las ilusiones de la parroquia verdinegra. Y no era una locura pensarlo, dada la plantilla y la calidad que atesoraba.

Pero el diciembre fue el inicio del nubarrón negro que está oscureciendo las luces que brillaban no hace demasiados partidos. Y se puede encontrar un punto común: no estaba Pau Ribas en la cancha.

El escolta badalonés es un referente en ataque y en defensa para los esquemas de Carles Duran (promedia 9.8 puntos, 4.6 asistencias con un 43% triples). 

Su versatilidad, su veteranía, su capacidad de crearse sus tiros y su conocimiento del juego hacen de Ribas un líder nato y la piedra angular de este nuevo proyecto.

En 2021, el Joventut ha jugado tres partidos de Liga Endesa que se han saldado con los mismos guarismos: derrota 

encajando 90 puntos o más. Esto ha hecho saltar todas las alarmas y condicionado el juego del equipo que ha tenido que reajustar roles. Y no han terminado de salir bien.

La dupla Bassas-Neno ha terminado fundida, frustrada y superada en cada uno de los partidos.

Solamente Ventura es un defensor válido en las posiciones exteriores (y está tocado del codo, cosa que podría provocarle ser baja durante un tiempo), lo que permite que los rivales usen el combo-guard para desgastar a la Penya: uno de los exteriores defiende a Bassas, cansándole, agobiándole y el otro ataca descaradamente a Neno o Zagars para sacarle ventajas y forzarles pérdidas.

Las malas sensaciones en ataque y en la dirección del equipo se han reflejado en Bassas (7 puntos, 3/12 en triples y 3 pérdidas por partido en estas tres derrotas) y Dimitrijevic (7 pérdidas en dos partidos, haciendo solamente 1 falta por partido). Un equipo sin ideas, sin solidez para cerrar partidos, sin cabeza fría.

Se suele decir que los bases son el reflejo del entrenador. Se da por sentado que la dirección del equipo en la cancha debe ser un reflejo del trabajo semanal y las ideas del cuerpo técnico. Si hacemos valer esta ecuación, o los jugadores no entienden al entrenador o Duran no sabe imponer sus criterios.

Y eso es peligroso, pues no sabes dónde está el lado débil y cuál debes reparar.

No se fichará y eso es un arma de doble filo: o sirve para motivar a los que están … o resta potencial ante los rivales y se termina pagando caro ha final de curso. Esperemos estar a tiempo de revertir la situación.

 

 

 

 

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