El principio de la deportividad

Manel Expósito

Que el resultado numérico prime sobre el verde es una norma obsesiva o llevada hasta el extremo en la cabeza de muchos entrenadores: ganar, ganar y ganar, y volver a ganar  ganar y ganar. Una ley exprimida también en el fútbol base.

Pero la deportividad y la nobleza en el ‘fair play’ es la mayor victoria que en ocasiones puntuales se perciben, o en contadas circunstancias se hace eco de ello. Cuando deberían ser responsables los propios clubs de hacer gala de tales gestos, que les honran tanto a ellos, como a sus formadores.

Por suerte, el Club Sant Gabriel no ha desaprovechado tal oportunidad y este pasado fin de semana fue testigo y actor protagonista de un acto de honorabilidad en el partido que disputó el Cadete C gabrielista en el primer duelo de liga, jugado en Olot. Marc Povea (entrenador) y Alberto Pacual(delegado) narran lo sucedido en las redes sociales del club.

A falta de 10 minutos del final del partido, y con el marcador de 1-2 a favor del Sangra, Povea realizó un cambio con el único objetivo de permitir al Olot sustituir a un jugador lesionado (con vómitos y malestar) cuando ya no le quedaban más cambios. “Cuando vi al jugador del Olot que no podía seguir jugando, no dudé ni un momento en hacer el cambio que me quedaba para que pudieran hidratar al chaval y realizar el cambio”, describe Marc. Los de La Garrotxa habían agotado sus paradas de substitución y el Olot solo podía efectuar el cambio si el Sant Gabriel detenía el juego. “Si hubiese sido un descuido del míster o un error del equipo hubiera sido diferente pero me parecía injusto sabiendo que nadie tenia la culpa de lo ocurrido” añade el entrenador gabrielista.

Un día despúes del partido, la UE Olot contactó con el Sant Gabriel y el coordinador del fútbol -11 olotí, Sergi Bassaganya, agradeció el gesto:

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