La Segunda B catalana

Nicolás Arlanzón

La nueva Segunda División B que se plantea la RFEF bien podría ser una liga del grupo V de Tercera, es decir, la catalana. La reestructuración de la categoría de bronce del fútbol español a causa del coronavirus será total, por varios motivos y consideraciones.

Para empezar, el número de equipos se incrementa de 80 a 100 participantes (5 grupos de 20 equipos cada uno). Pero no se plantea la competición tradicional de liga regular única sino que habrá varias fases y los objetivos se irán sucediendo a medida que se vayan superando las diferentes pantallas. Badalona y Espanyol B estarán encuadrados en una de estas ligas aunque se dividirá en un subgrupo de 10 equipos, formado por L’Hospitalet, FC Barcelona B, Llagostera, Andorra, Nàstic, Olot, Cornellà y Prat, además de escapulados y pericos. Por proximidad geográfica, el Lleida Esportiu quedará encuadrado en otra demarcación.

De este total de 10 equipos, tan solo 3 se clasificarán para seguir en su lucha por ascender a Segunda División A, y los 7 restantes por lograr plaza para la Segunda División Pro (del cuarto al séptimo clasificado), así como la permanencia en Segunda División B (entre el noveno y el décimo).

El otro subgrupo que completará la “liga” de 20 aún es una incógnita, aunque previsiblemente podría estar formado por Comunitat Valenciana y Baleares o los conjuntos valencianos junto a Castilla – La Mancha. Hasta que no se dispute la repesca de Tercera División no se podrán organizar los subgrupos.

Los 30 equipos clasificados para la segunda fase (los 3 primeros de cada uno de los 10 subgrupos) formarán cinco grupos de seis equipos cada uno (con partidos a ida y vuelta) y, de nuevo, tan solo los tres primeros de cada grupo junto al mejor cuarto jugarán el tradicional play-off de ascenso a Segunda División A.

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